domingo, 6 de noviembre de 2011

Otra vez será

Volver a pensar en un recuerdo una y otra vez, hace como si estuvieses alli en ese instante.
Te hace sentir la brisa que corre o el viento que mueve tu pelo.
Pero, en este caso no hay viento.
Hay un sol radiente, un sol de verano. Pongamos un ejemplo: como el sol de principios de julio...
LLegas, te sientas, y esperas impaciente.
Tienes una tranquilidad por dentro que ni siquiera te preocupa la gente que pasa delante de ti.
Piensas que ya lo has pensado, que ya lo tienes decido.
Antes de eso, bajabas andando y, bueno, es inevitable no darle vueltas.
Es, como lo diría, como cuando estas seguro de que las patatas fritas estan ya fritas aunque parece que estan crudas.
Si, exacto.
Vas andando y pensando, bueno tal vez pueda equivocarme pero es lo mejor.
Resuena en tu cabeza de nuevo: sí, es lo mejor.
Parece que si lo repites es para darle mayor credibilidad. Algo que en ese momento te sobraba.
Pues ya estamos otra vez en el mismo banco. El sol sigue apretando.
Has llegado unos diez minutos antes pero no lo has planeado. Tenias prisa de salir de casa porque realmente es algo tan importante como para llegar tarde.
Sería la primera vez que llegaras tarde, y la última.
No te has vestido con la misma ilusión porque no quisistes que fuese asi, o no sentías que sería asi.
Tienes la idea de llegar tarde a casa, o al menos, en tres o cuatro horas como mínimo.
Miras el reloj y han pasado cuatro minutos desde que te has sentado, pero, como estas tranquilo, parece que el tiempo no corre.
Puede que estes pensado qué va a ocurrir, qué va a decir, qué va a pasar... pero como estás tan seguro de ti mismo, ni lo piensas.
Han pasado ya diez minutos, oficialmente ya debería de estar ahi y, no está.
Aparecerá, es normal, siempre llegaba un pelín tarde, puedo esperar. No tengo nada que hacer más importante.
De un giro de cabeza no consigues ver nada. Susurras: Está al llegar.
Al paso de dos minutos aparece, tan guapa como siempre, o incluso más.
Pero de repente un martilleo te descoloca de tu tranquilidad porque se ha sentado, asi, sin más.
Tú que pensabas que sabías como iba todo, que sabías que pasaría. Acabas de empezar muy mal.
Palabras, más palabras. Tal vez reproches, tal vez rencores.
El sol ahora se nota más, mi cuerpo intenta rechazarlo como puede. Sudor.
Pasan minutos, el reloj no para de trabajar.
LLega el momento, aqui parece que ya no nos toca estar.
Miradas furtivas cortando el aire, ese aire que no se siente.
Un abrazo. Un beso en la mejilla. Una caricia.
Un adiós.
Se gira el mundo al ritmo que te giras.
Cuando te das cuenta, una lágrima recorre tu mejilla.
No sientes nada.
Sin salir de la plaza te vuelves para ver si puedes sentir que esos ojos son tuyos por última vez. Pero nada.
Doblas la esquina y nada pasa por tu mente.
Es el peor camino de vuelta a casa que has hecho en mucho tiempo.
Ese camino que siempre era sonriente por haber estado juntos, por haberte divertido, enamorado, cansado, vivido.
Se hace eterno. No sientes apenas fuerzas en tus piernas pero no es por cansancio, es por ese vacio en ti.
De repente hay viento. De repente te vienen recuerdos.
Quieres sonreir, lo intentas, pero no puedes.
Buscarás mil explicaciones durante quince minutos pero no hay nada que te deje en paz.
Vuelves a pensar en varios recuerdos una y otra vez... pero ahora sabes que no estás alli.


---escrito 26.octubre.2011---

viernes, 4 de noviembre de 2011

Respirando lluvia

Abrir los ojos y tener un vacío en la mente.
Mirar a ambos lados. Todo está oscuro pero por la ventana entra rayitos de claridad, es lo que te mantiene los ojos abiertos.
Quedarte mirando el techo fijamente, no existe ahora mismo ni minutos ni segundos, tienes todo el tiempo del mundo para perderte en tus pensamientos.
Escuchas llover. Qué característico es ese sonido. Te envuelve. Hace que afines más el oído para cerciorarte de verdad que está lloviendo.
Estos son días en los que no te apetece hacer otra cosa salvo pensar.
Piensas en absolutamente todo.
Ya sea cualquier comentario que no te gustó de alguna persona en la facultad, la ropa que te pusistes deprisa y corriendo porque no te daba tiempo, el no haber estudiado lo que debías que te hizo sentir mal, o simplemente cosas de tu vida que en un día normal no se te ocurriría pensar.
Hoy es el día idóneo para pensar.
Pero me he levantado y no sé en qué pensar. No me sale.
Parece que el vacío que tenía al levantarme sigue estando, o que el sonido de la lluvía todavía me tiene atrapado.
Sentado en el sofá con el portatil apoyado sobre mis piernas.
Me meto en el tuenti, facebook, twitter... La verdad que he curioseado a varias personas. Tal vez del aburrimiento que me acaba de entrar o del vacío este que ya no sé ni como etiquetar.
¿Qué es lo que pretendo?
Con mirarme mil veces al espejo y con decir que no volverá a pasar no basta.
Es hora de volver, lo sé, pero de veras que cuesta.
Como cuando la primera vez que intentas ir en el sentido contrario de una escalera mecánica que te recorre esa sensación de "me la voy a pegar" pero ya has visto que otros lo hacen sin problema; das el salto y justo al apoyar el pie activas todos tus músculos, haces que se despierte cada resquicio de tu cabeza y empiezas a andar. Te gusta la sensación porque has sido capaz de ir a contrarriente. Te has propuesto algo y lo has conseguido.
Puede ser que aún no he dado el salto y sigo teniendo esa sensación de "me la voy a pegar" o tal vez me guste estar en esa idea.
¿Que me guste? Para nada le gusta a alguien tener que añorar la felicidad junto a esa persona que, por qué no decirlo, era la mejor ¿para mi?.
Sinceramente, porque muchas personas ya me lo dicen, no estoy estancado en el pasado. No tiene mi mente ocupada las 24horas del día. Ni siquiera hay días que presente esté en mi cabeza. Pero en estos días estando un poco malo pues da mucho que pensar.
Pensar. ¿Sabes que hoy es el dia propicio para ello?
Podría pensar en miles de cosas pero cuando ya se toca un tema de ahí salen ramificaciones. Aunque no sé que más de decir de ese tema, o al menos no quiero expresarlo ahora mismo.
Sigue lloviendo y ahora parece que el cielo está enfadado. Gruñe.
A mi me encanta cuando llueve. La verdad que me gusta más el mojarme. Es una sensación de vida. Al menos hace que me sienta vivo.

Hoy, logicamente, no me gusta que llueva. Más que nada porque aún tengo dolor de garganta y no me hace bien está humedad en el ambiente. El fresquito que
se nota al salir de tu casa. Aunque repito, me encanta esa sensación. Tendré que matizar que me gusta siempre y cuando esté bien.
Sería bonito tener algún comentario en el blog, en cualquier entrada. Si de verdad hay gente que se mete, me gustaría saber qué piensan. Sea bueno o malo (tampoco quiero que se excedan en lo malo). Pero para tener una idea de qué le gusta a la gente.
Escribiré siempre lo que me salga pero también tendría buena sensación si escribo cosas que la gente lee y les motiva algo o les hace sentir lo mismo.
Tal vez hoy no sea un día para pensar, tal vez sea un día para escribir (o es un día para estudiar pero eso ya es otro cantar).

Esta entrada ha sido un poco rara pero bueno, es lo que sentía que tenía que escribir.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Dudaría

¿Qué pasaría si volviese a perder la cabeza por amor?
No sabría que sentiría, creo, ahora mismo, que no podría volver a perder la cabeza.
¿Qué me quedaría por hacer?
Quemarme la yema de los dedos, quitarme las huellas para no manchar su piel cuando la tocase.
Retaría a las hojas de los árboles a saltar a ver quién llega más alto, ese sería él que estuviese más enamorado.
Podría, en ese caso, mirar hacia abajo y ver las nubes.
Tendría que vaciar los rios y llenarlos con mis lágrimas, para que cuando llorase pueda lavarse su rostro y no sentirse sola.
Tatuaría en mi mente sus manos, para que cada vez que en ella piense poder abrazarnos.
Vestiría a la soledad de negro ya que sería un luto constante con ella a mi lado.
Pintaría de azul mis retinas, así vería el cielo en cualquier rincón.
Vaciaría el aire entre ella y yo, para poder ver los dibujos que formarían sus palabras al salir de su boca.
Bajaría el sol un día, lo escondería en mi armario y cada vez que llegase la noche lo sacaría para así poder guiarla por cualquier camino oscuro.
Intentaría que cada una de sus palabras se guardasen en mi cabeza para poder hacer canciones con esas letras.
Cantaría cada mañana, si falta hiciera, para que tuviese sonrisas sin final alguno.
Besaría el viento que rozase cada poro de su piel.
Imitaría cada suspiro, porque asi podría vivir lo que se siente al salir de sus labios.

La abrazaría. Pero no de cualquier manera. La abrazaría con sentimiento pudiendo chocar su corazón con el mio, que su palpitar lo notasen mis costillas,
y que mi espalda pudiera engancharse con sus vertebras.
La miraría. Y la volvería a mirar.
Me quedaría embobado mirándola una y otra vez a los ojos, pensando por qué no se cruzó antes, por qué ha dejado todo este tiempo hasta aparecer.
Me quedaría totalmente embobado. Porque no hay otra palabra que me describiese en ese momento.
Porque sé que para poder enamorarme, otra vez, esa niña tendrá que dejarme embobado.
Esperaría una sonrisa traviesa en su rostro. Que sus dientes me advirtiesen del posible peligro a la vez que cuando se muerda su labio
inferior me explicasen lo que está pasando por su pensamiento.
Querría sentir sus manos en mis mejillas.
No existe otra forma más cálida de mostrar tu amor con un gesto tan pequeño.
Estoy perdiendo ya el norte solo de imaginarmela, no quiero ni pensar que será de mi el día que pueda ocurrir.
¿Volveré a perder la cabeza por amor?
Esa es una pregunta sin respuesta aún.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Cruce de caminos


- ¡Hola!
+ Mmmm perdón pero, ¿nos conocemos de algo?
- Claro, tú eres él.
+ ¿Él?
- El hombre de mis sueños.
+ Lo dudo un poco porque ni siquiera sabes como me llamo.
- La verdad que no lo sé, pero seguro que me lo dirás.
+ Muy segura te veo.
- No has tenido nunca esa sensación de que hoy cuando salías de casa y bajabas las escaleras del portal, sabías que te ibas a cruzar a esa persona que siempre has querido cruzarte una noche normal y que te evade del mundo que te rodea?
+ Si pero hoy no he tenido esa sensación.
- Que no la hayas tenido no significa que no la tendrás.
+ Bueno, eso es algo que ni tú ni yo sabremos.
- Y ¿si te digo que si lo sé?
+ Diría que demasiado mal te tiene que ir para fijarte en un desconocido en pleno centro y que en cinco minutos ha quedado con alguien.
- Ups, perdona, ¿que tienes novia?
+ No tendría por qué decirtelo pero... no. Hace unos meses que no.
- Entonces, ¿debería estar mal por pararme e intentar conocer a una persona que me ha podido entrar por los ojos y, por las sensaciones que me está dejando y su forma de mirar, está gustandome cada segundo un poco más?
+ Me acabas de dejar sin palabras.
- Bueno, por fin has sonreido... Me gusta esa mueca en tu rostro.
+ Gracias. Pero creo que no deberías de fiarte de las personas por su físico, su  sonrisa o sus contestaciones cortas. Podría ser un psicópata o el tio que peor trata a las mujeres.
- ¿Te estás preocupando por mi?
+ Te estoy dando un consejo. Creo que detrás de esos ojos verdes se esconde una persona decente, a pesar de lo inusual que está siendo esto.
- ¿Quién es ahora el que está dejandose llevar por el físico?
+ No me dejo llevar pero me fio de mi intuición.
- Muy seguro te veo.
+ Ahora sí. Y, ¿tu nombre era...?
- No te lo he dicho. ¿Acaso importa?
+ No pero presiento que me lo dirás. La verdad que me interesa más el por qué de esta conversación.
- No sé, me dejé llevar por mi intuición.
+ ¿Te estás riendo de mi?
- Para nada. Quisiera poder reirme contigo toda la noche pero creo recorar que has quedado.
+ Es verdad! ¿Ya han pasado cinco minutos?
- Parece ser que más.
+ La verdad que ha sido un rato agradable a la vez que extraño. Bueno, he de irme. Encantado...
- Ana. Mi nombre es Ana.
+ Lo ves como no iba mal encaminado, acabarías por decirmelo.
- No pasa nada, Jose.
+ ¿Cómo lo has adivinado?
- LLevan llamándote desde hace un rato aquellos chavales, pero parece ser que no los has escuchado.
+ No... estaba centrado en las palabras que salían de esos labios color amapola y perdido en esa mirada.
- ¿Ves como no tratas mal a las mujeres? Las haces sentir bien.
+ Debo irme. Encantando, Ana.
- Lo mismo digo, psicópata. Sonrie más que así das vida a tu alrededor.




+ ¿Has tenido alguna vez esa sensación de que cuando salías de casa y bajabas las escaleras del portal, sabías que te ibas a cruzar a esa persona que siempre has querido cruzarte una noche normal y que te evade del mundo que te rodea?
- Claro...
+ Gracias... me ha gustado volver a tener esa sensación.

martes, 1 de noviembre de 2011

Hora de volver

Creo que va siendo hora de volver.
Tendré que cerrar la puerta, paso de mirar.
Deshacerme de cualquier recuerdo temporal.
No necesito sentir para poder avanzar.
Quiero ser el que fui, sin necesidad de darme cabezazos contra la pared.
Siento que llega mi momento, tengo la necesidad de que se así.
Elaboraré una imagen en mi mente que se plasmará día a día.
Me sobra la fuerza y la fé.
Va siendo hora de volver.

No esperaré la llegada de esa mujer que me haga feliz.
No buscaré.
Ya llegará el día en el que con solo pensar en ella, sonría.
O en el que con mirarme al espejo vea en mis ojos esa picardía.

Va siendo hora de volver a ser aquel niño que no tenía miedo de nada,
ni de enamorarse, porque no era su principal objetivo.
Es mi momento. El de nadie más.
Va siendo hroa de volver y de avanzar....