martes, 15 de mayo de 2012

Calor

Es este calor. Las gotas por la frente. El agobio de estar sudando.

Me lleva a un lugar oscuro, pequeño, donde dos cuerpos apenas se podrían acomodar. No es cuestión de estar relajados, si no de todo lo demás.
Luces discontinuas pasan sin apenas alumbrar. Se refleja la luna en una espalda desnuda, vestida por un cristal.
El aire se ha consumido, es invierno ahí fuera pero dentro no se puede soportar éste calor, las gotas por la frente... el agobio de estar sudando sin más.
Se mezclan dos lágrimas ardientes que emanan de un cabello, baja por la mejilla y acaba en unos labios. Es la primera vez que si sumas dos y dos no sale par.

Aceleración en punto muerto. Excitación y nada más.
Cristales empañados de deseos, cubiertos de un amar.
Se ha hecho eco en las nubes ésta lluvia sin cesar.
Es este calor. Las gotas por la frente. El agobio de estar sudando sin parar.

miércoles, 9 de mayo de 2012

¿Quién quiere recordar?

Se hace dificil respirar.
Una foto. Unas letras. Memoria. Se hace dificil el 'no pensar'.
Abriendo la ventana no se va a escapar esa forma de sentir, ¿esa forma de amar?
¿Qué más debe de pasar para que mis propios sentimientos sepan que es hora de cambiar?
¿Qué más he de provocar para que ésta melancolía se llene de oscuridad?
Nada que hacer ante tal complejidad, reflejos del ayer que ni siquiera quiero mirar.
Es el momento, ya no tengo ninguna excusa para no avanzar.
Es el momento de mi propio ego, el momento de empezar.
Que se queden las estrellas en el cielo porque no va a haber en la tierra lugar
para tanto brillo y tanta luz porque es mi hora de actuar.

sábado, 5 de mayo de 2012

Lo sé.

Te busqué.
Pero no en otros labios ni en otro cuerpo.
Simplemente te busqué.
No en mi cuarto ni en otros deseos.
Pero te busqué.

Cerraste de un portazo la puerta y me quedé encerrado en el tormento.
Aun así te busqué.
Porque no he visto mejor alma que la que escondía tus huesos.
Y me enamoré.
No de tu piernas ni de tu cabello, si no de tu ser, de tu alegría y de tus lamentos.

Me enamoré.
De esa forma de mirar y de prolongar el 'momento'.
Me cegué.
De tanto cariño y tanto te quiero.
Y me tropecé.
Intentando buscarte sin miramientos hasta que reaccioné y ordendé uno a uno mis sentimientos.
Y al fin me curé.
No con pastillas ni con un amor de cuentos.
Pero te guardé.
En mi memora y aqui dentro... y te olvidé.

domingo, 8 de abril de 2012

Defectos de ron

El no saludar no significa que no sepa que estés ahí.
Evitar la mirada u ocultarte entre las sombras no hará que mi cabeza oscurezca tu imagen.
Algo tan sencillo como la verdad, con el ir con las cosas por delante.
Se aprende de los errores pero ya no sé cuál es el defecto. El fallo. Lo mal hecho.
Un día, pienso, hubo confianza pero parece ser que si no se fundió con fuego no se pudo mantener.

Sé que buscarás mis labios en él.
Sus manos no conoceran cada resquicio de tu cuerpo, no se darán cuenta de lo dulce que puedes llegar a ser.
Mirarás de reojo sus labios y no sabrás encontrar tu nombre entre ellos, al menos no de esa forma tan especial.
Tal vez te pueda sonreir, pero lo que no sabrás es si lo hará por ti.
El calor de su cuerpo podrá calmar una noche la gélida espera del tuyo. Dudo que sepa cuidar por una vida todo y cada uno de tus impulsos.
Cuando esperes una caricia en tus mejillas, no cierres los ojos porque al abrirlos no verás mi sonrisa.
Sé que la comparación será tu peor pesadilla.

Al menos lo pienso, lo sé, o lo creía
porque desde que te fuiste pienso que cambiaste de la noche al día.

martes, 3 de abril de 2012

Castillo de aire

Imaginé historias que ni siquiera el más ilusionista pudo creer.
Llegué a pensar que en el cielo tu nombre estaba escrito, que salió a volar, para poder verlo en el infinito. Pero, hoy, cuando todo más fácil podría ser, se ha tornado el viento y me ha hecho mella este revés.
Porque de azúcar no están hechas las nubes, por mucho que en la tierra las queramos vender. Ni de cuentos escrito el destino, por mucho que yo me quisiera convencer.
Adiós inmadurez, adiós. Necesito mantener la cordura cerca de mi.
Adiós inteligencia, adiós. No supiste aferrarte y te perdí.
Puedo echar a correr, aun estoy a tiempo de dejar tras de mi la estupidez y ordenarme por dentro.
Sensación de papel.
Lo siento, corazón, pero es por tu bien. Tápate la boca para no gritar otra vez.